2 de jul. de 2009

Inicia programa para certificar el origen y la calidad del tomate

Por Fernando Bojórquez
Para los representantes de las organizaciones de productores de hortalizas de México, no existe una evidencia clara de la posible contaminación de los tomates en relación con los brotes de salmonela en Estados Unidos.
Manuel Tarriba Urtuzuastegui, Víctor Rodríguez Hernández, Cesar Campana Acosta, Gaspar Zaragoza Yberri y Basilio Gatzionis Torres, representantes de las cinco organizaciones de productores, estuvieron en Washington para evaluar el impacto de los anuncios emitidos por la
Food Drug Administration (FDA) y el Center of Desease Control (CDC) al inicio del mes de junio.
Las perspectivas bajo el acuerdo de suspensión de las investigaciones anti-dumping, habían concluido hace tan solo unos meses, después de numerosas reuniones con autoridades del USDA y el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Después de la firma del acuerdo, la situación para las exportaciones de México parecían muy estables y todo parecía indicar que habría un repunte en el volumen de las exportaciones en la temporada 2008-2009.

Medidas no arancelarias
Los representantes de las organizaciones, declararon que es una pena que después de meses de negociaciones para determinar las reglas de competencia y comercio justo, ahora estén enfrentando una campaña mediática, que sin duda está relacionada con medidas no arancelarias para detener el crecimiento de las exportaciones de tomate hacia los mercados de Estados Unidos.
En términos globales, la economía de los productores de ambos países no está en sus mejores tiempos ya que está enfrentando incrementos notables en los precios de los fertilizantes y otros insumos. Por lo anterior, este tipo de situaciones adversas e inesperadas, perjudican al sector de manera irreversible.
Para hacer frente a la situación, los productores de México tendrán que iniciar un programa emergente para garantizar y certificar la inocuidad de los productos de exportación, que aunque ya existen desde hace varios años, ahora tendrán que reforzarse implicando un mayor desgaste en la economía de los negocios.

Cambios probables
La especulación sobre los brotes de salmonela, hará que los tomates de campo abierto sufran una caída en las exportaciones, ya que a pesar de la calidad de los mismos, será más difícil realizar la certificación de la inocuidad. Lo mismo puede suceder con los tomates producidos bajo malla, que se cultivan en suelo.
Por ello y ante la evidencia de los cambios del clima y el incremento en el costo de los insumos, las perspectivas para las producciones de invernadero parecer ser positivas en el mediano y corto plazo.
Ya desde hace varios años se había indicado la necesidad de certificar la calidad y el origen de los tomates de exportación y ésta parece ser la punta de lanza para exigir a los productores de México, que se realice una certificación del origen de los productos.
Para algunos productores de Sinaloa, no existe razón alguna para diferenciar los tomates de campo abierto y mallas con los de invernadero, ya que la calidad del producto es muy similar y en algunos casos superior en los tomates cultivados a campo abierto.
Sin embargo, las tecnologías de producción que se utilizan en los invernaderos, llevan un registro y un control mucho más estricto que permite obtener una certificación del proceso productivo.

Protección de inversiones
Quiérase o no, el proceso de certificación también está relacionado con la protección de las inversiones de invernaderos de alta tecnología que se han realizado en Canadá, Estados Unidos y México para garantizar el abastecimiento de tomates de calidad durante los 12 meses del año. Para los inversionistas, está claro que se requiere diferenciar el origen de los tomates, máxime cuando se habla de un incremento en los costos de producción y comercialización.
Por lo anterior, las 50 empresas de invernaderos que representan aproximadamente un 20% del total de las exportaciones de tomate, tendrán que dar un paso adelante en el proceso de certificación y seguir muy de cerca los lineamientos de control de calidad.

Diversificación
Aunque el tomate sólo representa el 15% del volumen total de hortalizas exportadas, su presencia y participación como punta de lanza resulta determinante para asegurar la permanencia en los mercados de exportación, en los cuales cada vez se observa mayor competencia.
Un factor que habla muy bien de los tomates de invernadero, es que en los últimos 3 años, sus exportaciones han marcado una gran diferencia en la diversificación de los puntos de exportación, ya que en el 2007, las cajas exportadas por las fronteras del sur de Texas, representaron un 38% de las exportaciones, mientras que Nogales alcanzó el 41%, siendo que antes del 2003, dominaba con el 80% del flujo de las exportaciones.
Como se puede ver en el cuadro adjunto, las exportaciones de tomate de invernadero representan un 28% del volumen y el 31% del valor de las exportaciones totales de tomate. Sin embargo, si consideramos que el tomate cereza (cherry) y el uva (grape) son en su mayoría un producto de invernadero, las cifras muestran que la producción de invernadero registra un 40% del volumen y el 51% del valor.
Por lo anterior, resulta necesario que se establezca un certificado de origen y calidad para garantizar un actividad comercial justa y equitativa.

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